Hoy inicia una nueva era en la impartición de justicia en nuestro país. Se van los jueces conservadores y llegan los representantes emanados del pueblo bueno y sabio.
A partir de hoy vendrán sentencias justas y ecuánimes que busquen el bienestar de los ciudadanos, lejos de favorecer a los neoliberales corruptos que por muchos años estuvieron apoderados del poder judicial. Los juzgados federales serán recintos de pluralidad, en donde a todos se nos dará equitativamente lo que nos corresponde.
Ya no habrá dilaciones en las resoluciones de los asuntos, pues, buscando el bienestar del pueblo bueno y sabio, los nuevos Jueces del Bienestar resolverán de manera pronta, expedita y justa.
El entusiasmo y la fe en la institución justiciera han regresado al pueblo bueno y sabio. En la Huasteca Potosina podemos dejar la lucha en contra del fracking y acudir a solicitar el amparo y protección de la justicia federal en contra de las intenciones del gobierno. Sí, de esas intenciones que hoy han generado miedo y angustia entre los pueblos huastecos por la destrucción de la tierra que los vio nacer y que tanto han cuidado y protegido durante muchos lustros.
Los bastones de mando, con los que ahora enarbolarán la aplicación de la justicia los nuevos ministros de la Corte, son la más fiel garantía de ello. Pues, ¿qué más da que la ceremonia de consagración de esos bastones de mando haya sido criticada por el INAH como una situación que “cosifica las culturas indígenas”, porque no todos los pueblos originarios los usan, y que se impone como un símbolo único para dar un espectáculo político? Al fin y al cabo, ¿qué saben ellos de justicia?
Hoy, como dijo Claudia Sheinbaum, se termina una era de una Corte muy cuestionada por sus sentencias, por la corrupción, por la defensa de privilegios y por el nepotismo. El pilar de esta nueva era lo fue, sin duda, una elección del pueblo, con la que se le devuelve el poder de la justicia.
O, como bien señalara Margarita Ríos Farjat en el año 2015, antes de ser electa como ministra del pueblo: “La Corte fue durante décadas el refugio de políticos, una caja de resonancia de la voluntad presidencial”.
Lo cierto es que hoy empezaremos a presenciar saldos positivos o negativos en la impartición de justicia. Lo que resulte apuntará directamente a Morena, a Andrés Manuel y a Sheinbaum, que hoy quedan como los constructores de este cambio.
Empieza una nueva época. Veremos.
Así las cosas.