¿Por qué el gobernador Ricardo Gallardo se muestra renuente en cumplir con los pagos que por derecho corresponden a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP)?
¿Estará consciente del grave daño que le está causando a la educación de miles de jóvenes, a quienes él mismo llama sus “ahijados”? Porque no se trata solo de la UASLP, sino del impacto directo a la formación profesional, científica y humanista de todo San Luis Potosí.
O acaso, ¿la intención es presionar para que la Universidad se pinte del color de su partido, el Verde, y con ello someter políticamente a los estudiantes en beneficio de su proyecto partidista?
¿Qué pensarán los alumnos que hoy enfrentan esta incertidumbre? ¿Qué opinan los padres de familia que hacen grandes esfuerzos por sostenerlos en su preparación? ¿Y qué dirán los miles de exuniversitarios, hoy profesionistas, orgullosos egresados de su alma mater, al ver que se atenta contra la autonomía y la estabilidad de la institución que les abrió las puertas al futuro?
La educación no debe ser rehén de intereses políticos.
La UASLP merece respeto y apoyo pleno para seguir siendo el orgullo académico de San Luis Potosí.