Es una puta broma de mal gusto… la gran desconexión entre la prevención, el diagnóstico temprano y la capacidad real de ofrecer tratamiento oportuno y completo. En varias partes de México, incluida la Huasteca Potosina, se llevaron a cabo desfiles por el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. La organización de desfiles y campañas de concientización, aunque valiosa en teoría, se convierte en una puta burla dolorosa cuando la infraestructura sanitaria está colapsada y faltan los medicamentos esenciales. Hoy en día, poder obtener una mastografía o exámenes para la detección del cáncer es un reto.
Un diagnóstico a tiempo pierde su sentido más profundo si la respuesta del sistema es una cita con el oncólogo que llega después de meses, una radioterapia suspendida o la ausencia del medicamento vital para el ciclo de quimioterapia. Esto transforma la “detección temprana” de una esperanza en una sentencia prolongada por la ineficiencia.
El cáncer en cifras: un reto creciente
El problema del cáncer en México no es menor. Las estadísticas de los últimos años reflejan una carga de enfermedad significativa y en aumento:
- Nuevos casos: México registra más de 195 mil casos de cáncer al año (cifra de 2023), con una tendencia al alza de las neoplasias malignas.
- Mortalidad: En 2023 se registraron 91,562 muertes por cáncer en el país (INEGI).
- La tasa de mortalidad nacional por tumores malignos fue de 70.8 muertes por cada 100 mil habitantes en 2023.
- Esta tasa de defunciones ha mostrado un aumento constante, pasando de 62.04 por cada 100 mil habitantes en 2012 a 68.92 en 2022.
- Cánceres más frecuentes y mortales:
- En mujeres, el cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer (especialmente en mayores de 60 años), seguido por el cervicouterino, el de estómago y el de pulmón.
- En hombres, el cáncer de próstata es la causa principal de muerte por cáncer, seguida por el de estómago, pulmón, colon y recto.
- Diagnóstico tardío: Se estima que alrededor del 60% de los casos de cáncer en México son detectados en etapas avanzadas, lo que reduce las posibilidades de supervivencia, incluso si hubiera un abasto completo.
La tragedia del desabasto y el colapso sanitario
La crítica se vuelve más aguda al contrastar estas cifras con la crisis operativa del sistema de salud:
- Desabasto de medicamentos oncológicos: Pese a declaraciones oficiales que indican altos niveles de abasto (como el 96% de medicamentos oncológicos), la realidad que enfrentan los pacientes y asociaciones es de falta de tratamientos esenciales. Se han denunciado al menos 26 tipos de medicamentos oncológicos no surtidos en el país.
- Crisis logística: Los problemas se centran en fallas estructurales en la cadena de suministro, desde los mecanismos de compra hasta la distribución a nivel nacional. La falta de medicamentos e insumos ha llevado a marchas de pacientes y familiares.
- Colapso hospitalario: La crisis se extiende a la falta de insumos básicos, el colapso de áreas críticas como oncología y la suspensión de cirugías. Hay informes de pacientes que han tenido que pagar sus estudios o tratamientos por falta de recursos en el sector público.
En este estado, la falta de medicamentos, la saturación de los servicios de oncología y los tiempos de espera interminables anulan el beneficio de cualquier campaña de detección. Es una falla ética y operativa que convierte la esperanza de vida en un calvario de gestión y mendicidad. Por eso, es una puta broma de mal gusto el sistema de salud actual en México.