El cierre de los laboratorios de análisis clínicos de todas las unidades de salud que antes pertenecían a la Jurisdicción Sanitaria V será más amplio de lo previsto. Una fuente interna confirmó que solo dos laboratorios continuarán en operación a partir de 2026: el de la colonia San Rafael, en Ciudad Valles, y el de Tancanhuitz de Santos, este último perteneciente a la Jurisdicción Sanitaria VII.
El resto será desmantelado antes de que concluya 2025, como parte de una reestructuración impulsada por recortes presupuestales del gobierno federal.
Reubicación forzada y tareas reducidas
La fuente consultada señaló que todos los químicos serán trasladados a un área reducida en la clínica San Rafael. Quienes no acepten la reubicación quedarán asignados únicamente a la toma de muestras, sin funciones de procesamiento ni análisis.
Trabajadores advierten que el espacio previsto es insuficiente para albergar al personal disponible y describen las condiciones como “un lugar improvisado, sin espacio digno”, en el que podrían trabajar “amontonados como si fuera un gallinero”.
Traslado de muestras: un nuevo cuello de botella
Con el cierre de las unidades periféricas, todas las muestras de los municipios que integraban la antigua Jurisdicción V deberán enviarse diariamente a los dos laboratorios restantes. El transporte estará a cargo de Correos de México, una decisión que, según especialistas, generará un “cuello de botella” en toda la cadena de diagnóstico.
El proceso —toma, recolección, traslado, procesamiento y entrega de resultados— podría sufrir retrasos significativos. Personal médico y de laboratorio advierte que la empresa no cuenta con la infraestructura necesaria para garantizar las condiciones de conservación, tiempos y manejo que requieren las muestras clínicas.
Riesgos para los diagnósticos
Profesionales consultados señalan que el volumen acumulado, la falta de equipos suficientes y la reducción de espacios incrementarán los riesgos de deterioro, errores logísticos y demoras en los resultados.
Un análisis retrasado o alterado, apuntan, puede modificar un diagnóstico y comprometer la atención de pacientes que requieren estudios inmediatos para iniciar tratamientos.
Sin postura oficial
Hasta ahora, el IMSS-Bienestar no ha ofrecido información pública sobre el cambio estructural, que afectará a miles de usuarios en la región Huasteca. La ausencia de un comunicado mantiene la preocupación entre el personal y los pacientes, que piden transparencia y explicaciones sobre una medida que podría impactar la calidad de la atención médica en San Luis Potosí.