Alumnos de la Ingeniería en Agronomía del Tecnológico Nacional de México (TecNM), campus Ciudad Valles, denunciaron que llevan semanas tomando clases en el gimnasio-auditorio, en canchas y en espacios improvisados, luego de que el edificio destinado a esa carrera —inaugurado en febrero pasado— se quedara sin suministro eléctrico por una falla en el transformador. Los estudiantes señalan además fallas estructurales desde la entrega de la obra y cuestionan el destino de los recursos de inscripción.
De acuerdo con un comunicado dirigido “a la opinión pública” y firmado de forma anónima por temor a represalias, el problema en el edificio de Agronomía inició el 24 de agosto, cuando se les informó que el inmueble no contaba con luz debido a que el transformador se había descompuesto, por lo que debieron trasladar sus clases al gimnasio.

El documento agrega que, “tres meses” después, el desperfecto continúa sin solución. Estudiantes consultados por este medio indicaron que el edificio, construido con un presupuesto que habría ascendido a 40 millones de pesos aportados por el gobierno estatal, presentó fallas desde antes de esta afectación eléctrica: las chapas de las puertas se caían y en ocasiones dejaban a los alumnos encerrados en los salones, las ventanas se desprendían, los baños carecían de agua y papel higiénico, y los pizarrones no eran aptos para escribir porque lo trazado quedaba marcado de forma permanente.
Los mismos estudiantes refirieron que el equipo instalado para proyección no funcionaba y que los laboratorios no contaban ni con el equipamiento mínimo para operar como tales.
Actualmente, los alumnos de Agronomía toman clases en la cancha, en el auditorio y en salones improvisados que, según relatan, no ofrecen condiciones cómodas para el aprendizaje. De las dos horas destinadas a cada sesión, en varias ocasiones solo se aprovecha media hora, ya que no siempre cuentan con un espacio para tomar apuntes, a lo que se suma el calor que, afirman, resulta insoportable en las áreas improvisadas. Los estudiantes señalan que esta situación afecta directamente su formación teórica, indispensable —dicen— para comprender la parte práctica de una carrera enfocada en el campo.
El comunicado añade que algunos salones ni siquiera cuentan con mesabancos suficientes para que los grupos tomen clase, y que estudiantes de distintas carreras se coordinan entre sí porque los propios docentes deben turnarse los espacios improvisados para poder impartir sus materias.
Según el comunicado, el pasado viernes 4 de septiembre un grupo de alumnos acudió a reunirse con el director del plantel, José Diego Bárcenas Torres, quien no los recibió. Fueron atendidos por personal directivo, entre ellos Desiderio Leines Medina, quien —de acuerdo con el documento— se contradijo en varios puntos y argumentó que el transformador no se ha comprado por falta de recursos.
Ante esa respuesta, los estudiantes cuestionaron el destino de las cuotas de inscripción, las cuales, señalan, tuvieron “un aumento considerable” este ciclo escolar. En el comunicado se afirma que ese dinero se habría utilizado para viajes y eventos de directivos y docentes, así como para la construcción de “un techado innecesario y que nadie pidió”, señalamientos que, hasta el momento, no cuentan con documentación pública que los respalde.
Los inconformes sostienen que la institución se promociona como una opción educativa “de calidad” durante la difusión de sus carreras, con información que calificaron de “totalmente falsa”, pues aseguran que ni siquiera se cuenta con aulas con el equipamiento mínimo para tomar clases.
Los estudiantes advirtieron que, de no existir diálogo con la dirección del plantel y de no mejorar la situación, tomarán medidas más drásticas para ser escuchados.